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La Alhambra de Granada
Emplazado en una colina sobre la ciudad de Granada, la Alhambra se considera
como unos de los conjuntos históricos más relevantes de la arquitectura
islámica. La Alhambra aparece rodeada de murallas, dentro de cuyo recinto
tuvieron lugar nos pocos de los sangrientos enfrentamientos que jalonan la
historia del reino de Granada.
Si bien el historiador árabe hace derivar el nombre de la Alhambra del hecho de
que la antigua fortaleza fue reedificada por la noche, a la luz de las
antorchas, parece ser que la etimología proviene del colorido que, las tierra
ferruginosas del propio terreno en las que se asienta, proyectan sobre sus
muros, formando el "castillo rojo".
Los orígenes del conjunto de la Alhambra y el Generalife (jardín de agua) son
confusos, hay restos claros a partir del siglo IX, aunque sus momentos más
brillantes corresponden a la monarquía nazarí y al reinado de Carlos V, es
decir, entre los siglos XIII y XVI.
En sus palacios, desde la vidriera del mirador de Daxara, hasta la piedra
turronera de los órdenes del palacio de Carlos V, todo está diseñado, proyectado
y ejecutado pensando en la perfección, en unas ocasiones, cercana al Corán o la
Sunna, en otras, más cerca del neoplatonismo del renacimiento.
En la Alhambra, un mundo islámico se sustenta sobre un pensamiento clásico que
no es sólo perceptible en el orden simbólico del palacio del emperador; el patio
de los Leones es también un claustro monacal y se organiza según la sección
áurea, la más clásica de las proporciones.
Hay diferentes formas de entender el conjunto: se puede por ejemplo, diseccionar
por separado cada uno de los elementos, varios jardines y palacios, que lo
componen, valiosos todos ellos. Aunque es más sugerente acercarse a la Alhambra
como quien entra en una ciudad que no conoce y así descubrir las puertas, los
paseos, las calles y edificios de un organismo que funciona todavía al margen de
la ciudad el siglo XI.
Desde la ciudad, la presencia de la Alhambra en la colina no es otra cosa que el
símbolo del esplendor que alcanza el reino y quien lo rige: monarcas que habitan
el más hermoso de los espacios, el más parecido al paraíso que el Islam promete
a sus fieles. Por eso, la Alhambra será acrópolis y paraíso al mismo tiempo.
Todos lo saben, es un laberinto con juegos matemáticos y cabalísticos de las
decoraciones en yeserías y azulejos; hasta el movimiento de los astros es
perceptible en los mozárabes de la sala de los Abencerrajes.
La azulejería en la Alhambra
En la Alhambra de Granada se conservan algunos de los ejemplos más hermosos de
azulejería hispanomusulmana. Los alicatados, técnica cerámica propia de esta
cultura, eran ornamentaciones que se desarrollaban geométricamente tomando como
esquema organizativo polígonos regulares, irregulares y estrellados; formando
por yuxtaposición ensamblamientos, redes que el extenderse cubrían la superficie
a revestir. Las piezas de los alicatados se cortaban a golpe de pico y recibían
el nombre de alízares.
A la belleza decorativa de los alízares, hay que añadirle la importancia del
aspecto higiénico sanitario de los alicatados, que adquirió un papel
insustituible por tratarse de uno de los principales fundamentos de la cultura
hispanomusulmana.
En el auge simultáneo de las artes del tejido y la cerámica en Granada habría
que rastrear el evidente paralelo que se detecta en el diseño de ambas
producciones, y que se confirma con el texto de la época reproducido en una
inscripción de la Torre de la Cautiva, cuando elogiando las excelencias del
palacio granadino, hace alusión a sus labores de azulejos en sus paredes y
pavimentos que parecen de brocado.
Al uso de este material en los arrimaderos hay que sumar el de las piezas
complementarias prefabricadas que revestían interiormente los lucernarios
estrellados de unas bóvedas que adquirían el valor metafórico de un firmamento
reducido a los límites de las pequeñas salas, con la función añadida de regular
la temperatura ambiente.
El Generalife
Por encima de los palacios, la zona que el agua y el sueño de los hombres
convirtieron en el más hermoso jardín del mundo, el Generalife. El Yannat
al-arif de tiempos nazaríes era un lugar de retiro y descanso, un palacio de
verano que se sitúa en la ladera del que se conoce como cerro del Sol. La parte
más importante del conjunto la constituyen sus jardines ya que sus edificios no
son comparables al resto de los palacios nazaríes y evidencian el carácter
íntimo y privado de su uso.
Donde sí se alcanza un nivel insuperable en calidad constructiva es en el
tratamiento de un elemento arquitectónico que se convierte en la pieza maestra
de los jardines; el agua y los deseos que en los sentidos despierta. Sea el
ruido de las fuentes que es siempre constante pero nunca monótono, sea el
frescor que inunda los rectangulares patios como el de la Acequia, sea el color
de la luz que se filtra o se refleja. O sea, simplemente, el olor del jardín en
la exuberante primavera y la sombra de sus árboles en verano.
Cerámica Decorativa rehabilita la Alhambra
La empresa cerámica española, Cerámica Decorativa, ha ganado el concurso
convocado por el patronato Nacional de la Alhambra de Granada para aportar los
materiales que han permitido restaurar algunas dependencias que con el paso de
los años se han deteriorado. El pavimento realizado a mano se ha instalado en la
Alcazaba, en la torre de las Armas y en lo pasillos del Corredor de los Palacios
de la Alhambra con tres formatos diferentes.
Cerámica Decorativa ha lanzado al mercado, con motivo de la restauración, una
serie de terracota que interpreta el pavimento de las zonas restauradas, de gran
valor estético y que se le ha llamado, como no, Serie Alhambra.
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