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¿Qué es mayólica?
Mayólica es un término español que se refiere a un método específico de vidriar
la loza de barro. Los primeros vidrios que fueron desarrollados en el Cercano y
Medio Oriente empleaban el plomo. Estos vidrios eran transparentes, pero con la
adición de ciertos minerales, tales como manganeso-pardo o cobre-verde, era
posible pintar diseños en un vidrio de plomo porque las pinturas no se fijaban.
Entonces, en el siglo IX hubo un descubriemiento notable: por añadir óxido de
estaño al vidrio de plomo se podía crear una superficie blanca opaca que cubría
el color del barro y servía para pintarse. Esta cualidad de opacidad es una
característica única de la mayólica.
La palabra mayólica es sinónimo de maiolica, majolica, faience, y
delftware. En España y México también esta cerámica se conoce como loza o
talavera (por el pueblo español Talavera de la Reina, un importante centro de
cerámica). Algunos escolásticos creen que la palabra fue derivada de Malica,
el antiguo nombre de Málaga, uno de los primeros pueblos españoles que usaba el
vidrio con óxido de estaño. Otros piensan que el término vino de Mallorca, la
isla desde la cual se transportaba esta cerámica por todo el mundo mediterráneo.
Pero sea lo que sea su origen, la palabra mayólica describe una cerámica
únicamente española, e indica el papel prominente que España ha tenido en su
creación.
Raíces islámicas de la mayólica española
La historia de la mayólica española tiene sus raíces en la España islámica.
En el año 711, los invasores árabes trajeron a la península ibérica las
tradiciones del Islam del norte de Africa. Durante los próximos ochocientos
años, mientras los musulmanes y los cristianos luchaban por el control de lo que
eventualmente se convirtió en España, la cultura de origen islámico quedaba
firmemente establecida en el territorio español. Introdujeron nuevas tecnologías
agrarias, conocimientos médicos, así como una nueva forma de expresión artística
denominada, mayólica; la cual se integró permanentemente a la herencia cultural
de España.
Aún cuando el cristianismo empezó a tomar fuerza en España, la excelencia
artística del artesano islámico no podía pasar desapercibida. En este período,
muchos artesanos musulmanes trabajaron bajo el patrocinio cristiano, lo cual dio
como fruto un nuevo estilo en las artes que reflejaba ambas culturas conocido
como el estilo mudéjar.
La influencia italiana
Después de la reconquista de la península ibérica y la caída de Granada en
1492, la influencia musulmana en la cerámica española disminuyó. En el siglo
XVI, al mismo tiempo que comerciantes italianos trajeron cerámica renacentista a
España, alfareros italianos comenzaron a establecerse en dicho país. Bajo su
influencia, los diseños de la mayólica española cambiaron del estilo geométrico
islámico predominante, al estilo italiano renacentista que llegó a ser conocido
como pisano (llamado así por la ciudad de Pisa).
Una de las aportaciones importantes que hicieron los loceros renacentistas
italianos fué la de utilizar el azulejo como lienzo. Escenas históricas,
mitológicas y religiosas fueron introducidas, así como la frecuente
representación de la figura humana. Loceros italianos y holandeses ampliaron la
gama tradicional de colores islámicos que consistía en verdes, azules, morados y
marrones al incluir varios matices de amarillos y anaranjados.
La influencia china
El siglo XVI también vio la llegada a Europa de los primeros grandes cargamentos
de porcelana china por medio de barcos portugueses. Estas porcelanas de colorido
blanquiazul de la dinastía Ming se volvieron populares inmediatamente y los
loceros europeos comenzaron a imitar su paleta de colores, diseños y motivos.
Esta influencia permaneció por más de dos siglos en España, con servicios de
mesa blanquiazules convirtiéndose en la fuente principal de ingresos de los
alfareros españoles.
La influencia francesa
La corte francesa de Luis XV abrió el camino en Europa hacia el período
churrigueresco al principio del siglo XVIII. Pinturas, muebles, la arquitectura
y la decoración interior de salones y habitaciones al estilo francés fueron
imitadas por todo el continente, y nuevas formas de cerámica junto con colores
pastel y diseños florales delicados comenzaron a reemplazar los diseños más
audaces del período renacentista y barroco. La ciudad de Alcora, en la provincia
de Valencia, se transformó en el centro de producción de cerámica española al
estilo francés.
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